Por Bettina Pavetti

Llegando a los 30 años se hizo cargo del fotógrafo que siempre fue. Hasta entonces trabajaba en economía y finanzas y fue en un viaje familiar por Europa que se descubrió en el acto de sacar fotos. En 1983 fue a estudiar a Boston sospechando que se iba a dedicar justamente a eso, y allí tuvo un encuentro profundo con la fotografía y consigo mismo, el descubrimiento de la fotografía como arte y como historia propia. Descubrió la fotografía como una vía de contención, algo que “lo atajó”, una herramienta de investigación sobre el mundo y su propia vida.

Alberto Goldenstein, de la serie Americanas, 1982

Tuvimos el agrado de asistir a la pre inauguración de la exposición La materia entre los bordes: fotografías 1982 – 2018 donde Alberto nos explicó de una forma clara y sintética el proceso creativo por el cual transcurrió su producción. El aire en las salas del MAMBA se tiñeron de intimidad y calidez, y nos sentimos contenidos por una sensación de familiaridad, tal vez por las escenas reconocidas de Buenos Aires o por la humildad y autenticidad con la que habló el fotógrafo artista.

Alberto Goldenstein, Londres, 2017

La muestra cíclica consiste en cinco series fotográficas: Americanas (1982 – 1983), Mundo del arte (1988 – 2000), Mar del Plata (2001), Flaneur (2004) y Miami (2018), que abarcan una visión panorámica del trabajo del artista.

Alberto en la primer serie vislumbra sus primeras preocupaciones en torno al uso de la cámara, el blanco y negro y el encuentro con fotógrafos que lo influenciaron. Retrata una primera aproximación a algo que será recurrente en su obra: la dialéctica entre el mundo real y el mundo representado. La ciudad como un formato de construcción social, las vidrieras como una instalación artística involuntaria, los transeúntes como eslabones que participan dentro de una composición que los trasciende. Comienza a entender a la fotografía como “visiones”, no como un registro objetivo de una escena sino más bien como retratar una forma de ver.

Alberto Goldenstein, de la serie Mar del Plata, 2001

Luego de pasar por los formalismos de la fotografía encuadrada, Alberto nos conduce por registros que representan su momento de desaprendizaje de la fotografía americana y de sus maestros para rehacerse en retratos de momentos efímeros, auténticos, crudos, no pensados en la escena del arte contemporánea argentina. Casi sin querer hace un registro de época, una investigación casual. Los retratos que aparecen son de una naturaleza que él llama como la no-consciencia de la propia imagen de uno, los ojos inocentes que miran la lente como si miraran un arma a punto de disparar.

Alberto Goldenstein, de la serie Mundo del arte, 1990

Seguimos caminando y aparecen escenas de la costa como un núcleo cultural, el hábitat natural del porteño de clase media en vacaciones. De pronto Alberto empieza a recordar sus viajes en bici por los balnearios, los veranos con su familia y lo pone en diálogo con esa metáfora que siente que Mar del Plata constituye; el esplendor aristocrático que fue o que no pudo ser, el dejo fantasmagórico de una época sosegada pero retratada con el propio carácter crítico del artista.

Alberto Goldenstein, de la serie Mar del Plata, 2001 (2)

Más adelante, en su aproximación a Buenos Aires, Goldenstein expresa cómo él es un espectador del mundo, un documentalista encerrado en una cápsula que sólo la cámara le permite. Le gusta verse a sí mismo como alguien que construye la historia de la ciudad porteña, creando un archivo histórico. Es la síntesis de su trabajo, una forma de ver la ciudad que todos conocemos y con la que estamos tan familiarizados desde una posición sensible, poética, auténtica e íntima.

Alberto Goldenstein, Barrio Once, de la serie Flaneur, 2004

En su último trabajo materializado en revista, logra sintetizar el mundo de la fotografía con el mundo del arte contemporáneo. Evoca la ansiedad y masividad particulares de las ferias del arte y vuelve al espectador de este revuelo como parte de una nueva obra que será su registro.

Alberto Goldenstein, Sin título, 2016

La muestra termina donde comenzó evidenciando la desjerarquización que practica el fotógrafo en las escenas urbanas. Él retrata una Buenos Aires hecha de composiciones las cuales no contienen un punto de fuga o un centro de atención, sino más bien una combinación de texturas y formatos sintetizados en un paisaje que podría compararse con el de una selva, despojada de normas y bella en su propio caos.

La exposición retrospectiva de Alberto Goldenstein se podrá visitar hasta el 27 de mayo en el Museo de Arte Moderno de Buenos Aires. Avenida San Juan 350, Buenos Aires, Argentina.
+INFO
http://www.museomoderno.org/